Me tomo mi café de sobremesa, miro ahí afuera, ¿qué tramará el mar?, y me salgo al balcón, a mirarlo con los ojos. Es de un azul cabreo que espanta y, por si fuera poco, una ancha cordillera de nubes sube a todo trapo por el horizonte. Respiro hondo. Me vuelvo a los podos que a veces se prolongan hasta esa cruz acolchada que sirve, entre otros menesteres, para sentarse.
Echo mucho de menos ver el mar y las montañas. Aquí simplemente he conseguido un reducto de flores y unos pájaros cotidianos que me avisan que la madrugada está ahí. Pero todo es cuestión de eso, de saber mirar. Cuando en la noche (no necesariamente) se cierran los ojos, ocurre que como si de una moviola se tratase pasan deprisa las imágenes vistas y con una manivela inexistente señalas, cortas y pegas, montando así la película que cada uno quiere o desea ver. Sin embargo te das cuenta que quedan ‘saltos’ y ahí es donde le gustaría a uno meter algunos descartes que están en otra cinta. Eso ha ocurrido aquí, he metido descartes que se quedaban fuera. Mujer anciana caminando---plano general ---Carpeta Restos Niñas mar---PG cortado- debería ser plano secuencia ----Carpeta restos Perro---- plano medio---Carpeta Restos Pies sentados----plano general -Carpeta Restos Beso---plano conjunto---Carpeta resto Zapatos---Plano detalle---Carpeta restos Pie---gran primer plano----Carpeta restos
Aunque finalmente no ha sucedido ningún montaje. Demasiada manipulación, demasiado cercenados y para eso están los profesionales. Una solo se entretiene. Un beso Mertxe, aquí el sol hace muy agradable la mañana. La ciudad se vacía, supongo que todos quieren ver el mar. Buen día
Pisar la tierra, moverse, acostarse, todo crea líneas físicas, no escritas, de un lado al otro, más que todo horizontal, y las piernas y los cuerpos verticales. No es ajedrez, no hay otra cosa que empuja que el movimiento mismo, indefinido. Tantas imágenes, y sin embargo, en la realidad inmediata (no de pantalla, ni de papel) hay miles de imágenes más. Da vértigo y, eso también, tranquilidad. Todo se mueve, pero no tanto. Buenas noches
Todo se mueve como si un día fuera eterno, como si el ritmo no dejara reposar las alegrías o las penas. Hay veces que quieres pararte y lo de alrededor se sigue moviendo. Todos estos pasos para llegar a donde?... Tienes razón (igual que el otro día decía Francisco Aranguren) da vértigo y eso se supone que de alguna manera se pretendía, para qué? para llegar a todo lo contrario supongo. Sentir y hacer lo sencillo y a emocionarse con ello. Keats decía “No te alegres demasiado de todo lo que hay florecido” …y yo, debo tomar nota. Pararse una vez más. Detenerse y mirar. Buenas y serenas noches Giovanni
Esta tarde vi las fotos y me pareció como la alocada apoteosis, a modo de "mascletà", que precede a un final. Después tuve una profunda conversación, profunda a pesar de, que me condujo a los restos que quedaron de la comida: una patata asada, un crepe de pollo y, como colofón, una digestiva manzanilla. Como se puede comprobar nada exquisito, pero para un mortal de pedestre paladar y en "lotta continua", todo un lujo.
Ahora me dejaré deslizar por las calientes y humeantes curvas de Carlota mientras escucho a la luz de la farola de la calle alguna música que acompañe hasta que la noche deje de moverse. Serenamente.
Sin que sirva de precedente le dejo una frase que aparecerá en ese lugar de gramófonos cada vez más lentos y que extraje de una película “…en tanto dejo que las cosas sigan su curso empiezo a encontrar un vínculo con el mundo. En mi trabajo soy siempre yo. Solo yo. Me pudrí de eso. Fue por eso que vine aquí. Quiero desaparecer detrás de una acción, derretirme en una. Concentrarme yo mismo. Sentir donde está el dolor en otros y aliviarlo. Ahora es lo único que me interesa. Por eso estoy aquí.”
Yo diría que una crepe de pollo no es muy pedestre que digamos pero si esas digestiones y la buena de Carlota le hacen ser tan generoso, no sólo por ceder aquí esa frase sino por el significado mesiánico de ella, supongo que su noche será realmente así, serena. A cambio le regalo otras letras de Keats: “¡Que enfermizo, que oscura y temida ociosidad de los aburridos días, que los hacen más profundamente exquisitos conociendo por anticipado de una noche en vela!
Aunque solo sea para incordiar un poquito, le diré que la frase, en el contexto de la película, no tiene nada de mesiánica, y en el otro, todavía menos.
Usted ya sabe que cuando me pongo bondadoso, o en su caso generoso, no tengo parangón, a pesar de que tal nobleza de ánimo a algunos les cause extraño dolor. Quizá, en el primer caso, porque no suelo prodigarme y, en el segundo, porque sus caminos son inextricables y difíciles de desenredar.
La frase de Keats no la entiendo.
Como había estado ausente de este lugar, últimamente me ausento con mayor intensidad y frecuencia si cabe, aprovecho para decirla, que me causa estupor que el collage de imágenes sobre expuestas de luz que hay más abajo y en el que se dan la mano, por ejemplo, Stan Laurel, Oliver Hardy, Gary Grant, los hermanos Marx, Jean-Pierre Leaud, Bibi Anderson y Liv Ullmann, cause desasosiego entre algunos de los visitantes de esta su casa. Es curioso. Yo, por si acaso, me lo haría mirar.
¿Le había dicho que la frase de Keats que me regala no la entiendo?
Estimado Lentitud, seguramente tenga razón y en el contexto de la película, la frase no resulte mesiánica, sin embargo aquí aislada eso de “Sentir donde está el dolor en otros y aliviarlo. Ahora es lo único que me interesa. Por eso estoy aquí” no me diga que no tiene algo de mesianismo en cuanto a ente bienhechor?...qué no, pues nada. Dolor? No entiendo como a alguien le puede causar dolor que otro sea generoso o bondadoso, cuanto menos, me parecería algo oscuro o enfermizo. No lo entiendo. Y en cuanto a la frase de Keats, yo creo que si la lee despacio usted está capacitado para entenderla, si no lo ha hecho hasta ahora quizá es porque usted también haya pasado la noche en vela? Ah sus ausencias!! no importan si luego el regreso es así de generoso. Sí, me lo había dicho
Durante mucho tiempo estuve convencida de que podía saberlo todo de una persona sólo fijándome en los zapatos que usaba. Ahora como ya no sé nada, no me atrevería ya a decir eso, ni siquiera a pensarlo. Me gustan los pies y las manos, bueno en realidad me gusta todo de los cuerpos, sólo que evito quedarme mirando fijamente una oreja, por ejemplo, porque se nota bastante y entonces el otro como que se siente incómodo. Era una de las razones por las que me gustaba dibujar con modelos, porque podía mirar lo que quisiera cuanto quisiera. Todavía siento un inmenso y asombrado agradecimiento, ahora que me organizo tan mal y ya no puedo hacerlo. Pero volviendo a los pies, y a esos pasos que nos traes, muchos tan apresurados... si uno va rápido parece que sepa a dónde va. También están los que no evitan pisar las rayas o cruces de las baldosas y los últimos que parecen pisar un suelo tan seguro, determinado, marcado y de colores. Al final, es la imagen más angustiosa, la del camino seguro. Un beso, Olvido.
Todavía me acuerdo de aquello de “quien pisa raya pisa medalla, quien pisa cruz pisa a Jesús” lo cantaba de pequeña sorteando precisamente tal sacrilegio. Yo creo que no es que cada vez sepamos menos es que lo que sabemos es más certero e importan menos cosas como por ejemplo, sabemos que las apariencias no siempre dan el perfil de la persona –aunque a veces así sea- y creo que cada vez nos importa menos.Ademas no hay cosa que me guste más que seguir aprendiendo. Pero cuando algo del cuerpo de una persona nos llama la atención no podemos dejar de mirarlo. El otro día en el autobús la extraordinaria nariz de un hombre me obsesionó y no podía dejar de imaginarla sobre el vientre de una mujer ¡Qué cosas! Hay días en que los pasos son apresurados y otros, creo, que da una gran calma andar por caminos ya explorados, incluso coger la misma mano, pero otros… Ciertamente, hay días. Y yo estos días recorreré otras calles, otra luz, otro mar, así que les dejo unas cómodas butacas.
10 comentarios:
Me tomo mi café de sobremesa, miro ahí afuera, ¿qué tramará el mar?, y me salgo al balcón, a mirarlo con los ojos. Es de un azul cabreo que espanta y, por si fuera poco, una ancha cordillera de nubes sube a todo trapo por el horizonte. Respiro hondo. Me vuelvo a los podos que a veces se prolongan hasta esa cruz acolchada que sirve, entre otros menesteres, para sentarse.
(Me sentaré un ratito a mirarlos.)
Echo mucho de menos ver el mar y las montañas. Aquí simplemente he conseguido un reducto de flores y unos pájaros cotidianos que me avisan que la madrugada está ahí.
Pero todo es cuestión de eso, de saber mirar. Cuando en la noche (no necesariamente) se cierran los ojos, ocurre que como si de una moviola se tratase pasan deprisa las imágenes vistas y con una manivela inexistente señalas, cortas y pegas, montando así la película que cada uno quiere o desea ver. Sin embargo te das cuenta que quedan ‘saltos’ y ahí es donde le gustaría a uno meter algunos descartes que están en otra cinta. Eso ha ocurrido aquí, he metido descartes que se quedaban fuera.
Mujer anciana caminando---plano general ---Carpeta Restos
Niñas mar---PG cortado- debería ser plano secuencia ----Carpeta restos
Perro---- plano medio---Carpeta Restos
Pies sentados----plano general -Carpeta Restos
Beso---plano conjunto---Carpeta resto
Zapatos---Plano detalle---Carpeta restos
Pie---gran primer plano----Carpeta restos
Aunque finalmente no ha sucedido ningún montaje. Demasiada manipulación, demasiado cercenados y para eso están los profesionales. Una solo se entretiene.
Un beso Mertxe, aquí el sol hace muy agradable la mañana.
La ciudad se vacía, supongo que todos quieren ver el mar.
Buen día
Pisar la tierra, moverse, acostarse, todo crea líneas físicas, no escritas, de un lado al otro, más que todo horizontal, y las piernas y los cuerpos verticales. No es ajedrez, no hay otra cosa que empuja que el movimiento mismo, indefinido. Tantas imágenes, y sin embargo, en la realidad inmediata (no de pantalla, ni de papel) hay miles de imágenes más. Da vértigo y, eso también, tranquilidad. Todo se mueve, pero no tanto.
Buenas noches
Todo se mueve como si un día fuera eterno, como si el ritmo no dejara reposar las alegrías o las penas. Hay veces que quieres pararte y lo de alrededor se sigue moviendo. Todos estos pasos para llegar a donde?...
Tienes razón (igual que el otro día decía Francisco Aranguren) da vértigo y eso se supone que de alguna manera se pretendía, para qué? para llegar a todo lo contrario supongo.
Sentir y hacer lo sencillo y a emocionarse con ello. Keats decía “No te alegres demasiado de todo lo que hay florecido” …y yo, debo tomar nota.
Pararse una vez más. Detenerse y mirar.
Buenas y serenas noches Giovanni
Esta tarde vi las fotos y me pareció como la alocada apoteosis, a modo de "mascletà", que precede a un final. Después tuve una profunda conversación, profunda a pesar de, que me condujo a los restos que quedaron de la comida: una patata asada, un crepe de pollo y, como colofón, una digestiva manzanilla. Como se puede comprobar nada exquisito, pero para un mortal de pedestre paladar y en "lotta continua", todo un lujo.
Ahora me dejaré deslizar por las calientes y humeantes curvas de Carlota mientras escucho a la luz de la farola de la calle alguna música que acompañe hasta que la noche deje de moverse. Serenamente.
Sin que sirva de precedente le dejo una frase que aparecerá en ese lugar de gramófonos cada vez más lentos y que extraje de una película “…en tanto dejo que las cosas sigan su curso empiezo a encontrar un vínculo con el mundo. En mi trabajo soy siempre yo. Solo yo. Me pudrí de eso. Fue por eso que vine aquí. Quiero desaparecer detrás de una acción, derretirme en una. Concentrarme yo mismo. Sentir donde está el dolor en otros y aliviarlo. Ahora es lo único que me interesa. Por eso estoy aquí.”
Buenos pasos.
Ah, Keats llevaba razón.
Yo diría que una crepe de pollo no es muy pedestre que digamos pero si esas digestiones
y la buena de Carlota le hacen ser tan generoso, no sólo por ceder aquí esa frase sino por el significado mesiánico de ella, supongo que su noche será realmente así, serena.
A cambio le regalo otras letras de Keats: “¡Que enfermizo, que oscura y temida ociosidad de los aburridos días, que los hacen más profundamente exquisitos
conociendo por anticipado de una noche en vela!
Aunque solo sea para incordiar un poquito, le diré que la frase, en el contexto de la película, no tiene nada de mesiánica, y en el otro, todavía menos.
Usted ya sabe que cuando me pongo bondadoso, o en su caso generoso, no tengo parangón, a pesar de que tal nobleza de ánimo a algunos les cause extraño dolor. Quizá, en el primer caso, porque no suelo prodigarme y, en el segundo, porque sus caminos son inextricables y difíciles de desenredar.
La frase de Keats no la entiendo.
Como había estado ausente de este lugar, últimamente me ausento con mayor intensidad y frecuencia si cabe, aprovecho para decirla, que me causa estupor que el collage de imágenes sobre expuestas de luz que hay más abajo y en el que se dan la mano, por ejemplo, Stan Laurel, Oliver Hardy, Gary Grant, los hermanos Marx, Jean-Pierre Leaud, Bibi Anderson y Liv Ullmann, cause desasosiego entre algunos de los visitantes de esta su casa. Es curioso. Yo, por si acaso, me lo haría mirar.
¿Le había dicho que la frase de Keats que me regala no la entiendo?
Estimado Lentitud, seguramente tenga razón y en el contexto de la película, la frase no resulte mesiánica, sin embargo aquí aislada eso de “Sentir donde está el dolor en otros y aliviarlo. Ahora es lo único que me interesa. Por eso estoy aquí” no me diga que no tiene algo de mesianismo en cuanto a ente bienhechor?...qué no, pues nada.
Dolor? No entiendo como a alguien le puede causar dolor que otro sea generoso o bondadoso, cuanto menos, me parecería algo oscuro o enfermizo. No lo entiendo.
Y en cuanto a la frase de Keats, yo creo que si la lee despacio usted está capacitado para entenderla, si no lo ha hecho hasta ahora quizá es porque usted también haya pasado la noche en vela?
Ah sus ausencias!! no importan si luego el regreso es así de generoso.
Sí, me lo había dicho
Buena noche
Durante mucho tiempo estuve convencida de que podía saberlo todo de una persona sólo fijándome en los zapatos que usaba. Ahora como ya no sé nada, no me atrevería ya a decir eso, ni siquiera a pensarlo.
Me gustan los pies y las manos, bueno en realidad me gusta todo de los cuerpos, sólo que evito quedarme mirando fijamente una oreja, por ejemplo, porque se nota bastante y entonces el otro como que se siente incómodo. Era una de las razones por las que me gustaba dibujar con modelos, porque podía mirar lo que quisiera cuanto quisiera. Todavía siento un inmenso y asombrado agradecimiento, ahora que me organizo tan mal y ya no puedo hacerlo.
Pero volviendo a los pies, y a esos pasos que nos traes, muchos tan apresurados... si uno va rápido parece que sepa a dónde va. También están los que no evitan pisar las rayas o cruces de las baldosas y los últimos que parecen pisar un suelo tan seguro, determinado, marcado y de colores. Al final, es la imagen más angustiosa, la del camino seguro.
Un beso, Olvido.
Todavía me acuerdo de aquello de “quien pisa raya pisa medalla, quien pisa cruz pisa a Jesús” lo cantaba de pequeña sorteando precisamente tal sacrilegio. Yo creo que no es que cada vez sepamos menos es que lo que sabemos es más certero e importan menos cosas como por ejemplo, sabemos que las apariencias no siempre dan el perfil de la persona –aunque a veces así sea- y creo que cada vez nos importa menos.Ademas no hay cosa que me guste más que seguir aprendiendo. Pero cuando algo del cuerpo de una persona nos llama la atención no podemos dejar de mirarlo. El otro día en el autobús la extraordinaria nariz de un hombre me obsesionó y no podía dejar de imaginarla sobre el vientre de una mujer ¡Qué cosas!
Hay días en que los pasos son apresurados y otros, creo, que da una gran calma andar por caminos ya explorados, incluso coger la misma mano, pero otros…
Ciertamente, hay días.
Y yo estos días recorreré otras calles, otra luz, otro mar, así que les dejo unas cómodas butacas.
Otro beso Bell
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