Te mando otro abrazo Mertxe. He estado muy dispersa últimamente, pero espero volver a intentarlo de nuevo cuando los días regresen a la ‘normalidad’ o yo lo haga (esto es demasiado pedir)
Espero que los objetos se callen, que aprendan a esperar, escuchar sólo el ruido del antebrazo sobre el papel Entonces sabré que hay silencio
Sabes, me gusta la nieve 'densa' e igual la 'liviana' de tus dibujos. Podría haber dicho 'pesada' o 'pesante' en vez de densa, pero densa me gusta y pesada no, aunque me gustó recibir 'gotas' de nieve pesadas, gruesas, cayendo suavamente sobre mi lengua, tanto de niño como de adulto. Cuando fue la última vez?
la nieve sobre la lengua volvería más blancas las palabras? se interpretaría sólo por lo que quieren decir? dirían exactamente lo que quieren? de ser así, sería necesario pronunciarlas o bastaría la nieve?
Sí Giovanni, recuerdo que lo hacia, lo he hecho, lo hacemos todos, el por qué no lo sé. Quizá son esos gestos aprendidos, es otra parte de la memoria, supongo, el acto de reproducir pasajes, instantes, gestos vistos una y otra vez, forma seguramente parte de esa memoria colectiva. Abrir la boca y sentir en la lengua una entidad misteriosa que no pesa y que se convierte en agua al instante, al contacto inmediato con otro extraño apéndice que parece crear palabras, pero que nada tiene que ver con ellas, o si. Ahora recuerdo ’Morfina’ de Mijaíl Bulgákov y del ‘camarada Doctor’ y su soledad en la nieve, el aullido de los lobos; por cierto el otro día comentaba con un amigo que nos ocurre algo parecido con el aullido de los lobos, cuando lo escuchas, algo ancestral se debe remover dentro porque nace un atisbo escalofriante que no puedo explicar bien, es entre miedo, respeto, turbación, desasosiego, quizá por primigenio. No sé. Sin embargo la nieve da calma y habita todo. También las palabras bendicò, pero como ve malamente explican nada. Mejor la nieve.
Sí, bendicò, más blancas, las palabras, y más blandas, suaves, disolviéndose en la boca que no habla sino se calla porque no hay necesidad de hablar.
Sí, Olvido, así lo siento yo también y tampoco sé muy bien de donde viene todo eso. Del pasado traspasado por nuestros ancestros sin que ellos se dieran cuenta. O sabían más cosas que nosotros a pesar de o justo por usar menos palabras? Hablaron menos que nosotros?
Tengo cartas de mis abuelos intercambiados entre ellos y la nonna con su madre (nacida en 1861) y noto que eran bastante hablones. Tengo cartas de mis padres y noto que mi madre hablaba de bastantes cosas y mi padre menos, como suelen hacer los hombres.
La nieve no solamente da calma sino también invita a entrar en ese mágico mundo preverbal (acabo de mencionar otra vez ese mundo en mi última entrada en "Tutto è possibile").
Creo Giovanni que la nieve además de meternos en ese mundo 'preverbal', a lo que incita es al silencio, al silencio más profundo, al sosiego, a la ocultación, a algo tan volátil como... un beso
Gracias Francisco, me conformaría con ese sosiego que creo puede ser ‘la felicidad’ en sí.
Bel te lo agradezco un montón. No estaría mal ponerse un “maquillarse de nieve” como dicen hace el Fuji cuando le caen las primeras nevadas, sería bueno en varios sentidos. Uno, en esa buena suerte de la nieve y otro su frialdad y su sosiego para afrontar las cosas. Os deseo a los dos un buen año! Abrazos
Acabo de leer en El País que lhasa de sela ha fallecido, y entro aquí mientras escucho "El desierto" y veo la nieve cayendo en la oscuridad... la nieve es como una frontera, cuando cae. Para el Año Nuevo... será un año de vienes... vendrás tú, seguro, con muchas palabras...
Un abrazo.
ah, si puedes escucha: EL ARBOL DEL OLVIDO TRACK y de cara a la pared de LHASA DE SELA espero que te gusten.
13 comentarios:
Que pases unos buenos días, Olvido, y que sigamos en el empeño.
Besos
Igualmente Juan Luis, y sí, seguiremos empeñándonos-en todos los sentidos-;-)
Besos
Olvido, te dejo un gran abrazo junto con mis deseos de volver a leerte muy pronto.
Te mando otro abrazo Mertxe. He estado muy dispersa últimamente, pero espero volver a intentarlo de nuevo cuando los días regresen a la ‘normalidad’ o yo lo haga (esto es demasiado pedir)
Espero que los objetos se callen, que aprendan a esperar,
escuchar sólo el ruido del antebrazo sobre el papel
Entonces sabré que hay silencio
Al menos intentarlo.
Buenas noches
Sabes, me gusta la nieve 'densa' e igual la 'liviana' de tus dibujos. Podría haber dicho 'pesada' o 'pesante' en vez de densa, pero densa me gusta y pesada no, aunque me gustó recibir 'gotas' de nieve pesadas, gruesas, cayendo suavamente sobre mi lengua, tanto de niño como de adulto. Cuando fue la última vez?
Buenas noches
la nieve sobre la lengua volvería más blancas las palabras? se interpretaría sólo por lo que quieren decir? dirían exactamente lo que quieren? de ser así, sería necesario pronunciarlas o bastaría la nieve?
Sí Giovanni, recuerdo que lo hacia, lo he hecho, lo hacemos todos, el por qué no lo sé. Quizá son esos gestos aprendidos, es otra parte de la memoria, supongo, el acto de reproducir pasajes, instantes, gestos vistos una y otra vez, forma seguramente parte de esa memoria colectiva. Abrir la boca y sentir en la lengua una entidad misteriosa que no pesa y que se convierte en agua al instante, al contacto inmediato con otro extraño apéndice que parece crear palabras, pero que nada tiene que ver con ellas, o si.
Ahora recuerdo ’Morfina’ de Mijaíl Bulgákov y del ‘camarada Doctor’ y su soledad en la nieve, el aullido de los lobos; por cierto el otro día comentaba con un amigo que nos ocurre algo parecido con el aullido de los lobos, cuando lo escuchas, algo ancestral se debe remover dentro porque nace un atisbo escalofriante que no puedo explicar bien, es entre miedo, respeto, turbación, desasosiego, quizá por primigenio. No sé.
Sin embargo la nieve da calma y habita todo. También las palabras bendicò, pero como ve malamente explican nada. Mejor la nieve.
Buenas noches
Sí, bendicò, más blancas, las palabras, y más blandas, suaves, disolviéndose en la boca que no habla sino se calla porque no hay necesidad de hablar.
Sí, Olvido, así lo siento yo también y tampoco sé muy bien de donde viene todo eso. Del pasado traspasado por nuestros ancestros sin que ellos se dieran cuenta. O sabían más cosas que nosotros a pesar de o justo por usar menos palabras? Hablaron menos que nosotros?
Tengo cartas de mis abuelos intercambiados entre ellos y la nonna con su madre (nacida en 1861) y noto que eran bastante hablones. Tengo cartas de mis padres y noto que mi madre hablaba de bastantes cosas y mi padre menos, como suelen hacer los hombres.
La nieve no solamente da calma sino también invita a entrar en ese mágico mundo preverbal (acabo de mencionar otra vez ese mundo en mi última entrada en "Tutto è possibile").
Creo Giovanni que la nieve además de meternos en ese mundo 'preverbal', a lo que incita es al silencio, al silencio más profundo, al sosiego, a la ocultación, a algo tan volátil como... un beso
Con la lentitud que cae la nieve y el mismo sosiego y levedad (casi de puntillas) te envío mi deseo de felicidad para el próximo año.
"Año de nieves, año de bienes". Con el deseo de que para ti lo sea. Un abrazo.
Gracias Francisco, me conformaría con ese sosiego que creo puede ser ‘la felicidad’ en sí.
Bel te lo agradezco un montón. No estaría mal ponerse un “maquillarse de nieve” como dicen hace el Fuji cuando le caen las primeras nevadas, sería bueno en varios sentidos. Uno, en esa buena suerte de la nieve y otro su frialdad y su sosiego para afrontar las cosas.
Os deseo a los dos un buen año!
Abrazos
http://www.goear.com/listen/af33791/Payande-lhasa-de-sela
Acabo de leer en El País que lhasa de sela ha fallecido,
y entro aquí mientras escucho "El desierto" y veo la nieve cayendo en la oscuridad...
la nieve es como una frontera, cuando cae.
Para el Año Nuevo...
será un año de vienes... vendrás tú, seguro, con muchas palabras...
Un abrazo.
ah, si puedes escucha:
EL ARBOL DEL OLVIDO TRACK
y
de cara a la pared
de LHASA DE SELA
espero que te gusten.
Publicar un comentario en la entrada